El fríjol es un componente esencial en
la dieta de los colombianos pero también lo puede ser para usted, por su alto contenido
de proteínas de bajo costo y desde el punto de vista social es un generador de
ingresos, al emplear gran cantidad de mano de obra. Por su gran adaptación se
cultiva en casi todo el país.
El consumo del fríjol con la arepa de
maíz y el arroz tiene su razón de ser, ya que su uso en esta ración
alimenticia, aumenta la utilización de las proteínas de los dos cereales,
debido a la complementariedad de los aminoácidos; por esta razón se consigue
una mayor eficiencia nutritiva.
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En el país se cultivan dos tipos de
fríjoles, de acuerdo con los sistemas de producción, los volubles de
crecimiento indeterminado o de enredadera, y los arbustivos o de arbolito de
crecimiento determinado.
Las siembras también varían de acuerdo
con los diferentes sistemas de producción y con las zonas. En los climas fríos
predomina el monocultivo y el relevo con maíz. En clima medio y cálido moderado,
se siembra en monocultivo y en sistemas de asociación, relevo e intercalado con
otras especies.
Durante los últimos 20 años, el área
de fríjol ha variado entre 164.600 hectáreas, con una producción de 132.150 ton
y un rendimiento de 803 kg/ha., y 120.000 has, 132.000 ton, con un rendimiento
de 1.1 ton/ha en el año 2009. El 93% del área de fríjol está en la zona Andina,
el resto se siembra en los valles interandinos y la costa atlántica. El 58% de
la producción viene de las variedades arbustivas y el 42% de las variedades volubles.



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